Aguilar de Campos

HISTORIA

Orígenes

Habría que remontarse a época prerromana para buscar los primeros asentamientos en un territorio como el Tierra de Campos en el que abundaban poblamientos vacceos.

Identificada con la ciudad de Intercatia por Federico Wattemberg, la continuamente citada por diversas fuentes romanas como ciudad fuerte vaccea, sitiada y atacada por Lúculo en el año 151 a.C. y sometida por Publio Cornelio Escipión Emiliano en 134 a. C. No parece que las evidencias puedan definir este extremo, dentro una candidatura en la que multitud de poblaciones reivindican dicha situación.

Su emplazamiento, en un teso y el posicionamiento de una fortaleza, identificado como Castro Ataula por algunos autores, la permitieron entrar en la documentación histórica como Castro Mayor con los grandes movimientos repobladores de la zona que la convertían en la típica Puebla Real en la frontera entre los reinos de León y Castilla.

Plena Edad Media

A partir de este momento las referencias documentales hablan de una población propiedad del conde Gómez Díaz, personaje importante en el desarrollo repoblador que hasta esta zona estaban impulsando linajes con orígenes más norteños como Saldaña y ciertas zonas del reino de León.

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Dicho conde cedió la propiedad a los monjes de San Zoilo de Carrión, que a su vez la traspasaron al rey Alfonso IX de León en 1180. En estos momentos, diferentes personajes de la zona se encontraban muy activos en los movimientos repobladores y fundacionales como Diego Martínez, señor de Pajares, cercano a la corte castellana y que promovió incluso encuentros entre los monarcas de León y Castilla en la vecina Ceinos de Campos para establecer los límites fronterizos entre ambas coronas.

El origen de la población se estableció, entonces, en torno al emplazamiento más elevado, donde se situaba un castillo – fortaleza que el propio Alfonso IX mandó desmantelar para defender posibles posiciones fronterizas siempre cambiantes en estos tiempos.

La mayor parte del núcleo importante de la población se situaba en el espacio elevado, donde se localizaba la iglesia de San Martín, parte de las casas del pueblo, los restos del castillo con algún tipo de infraestructura dedicada al almacenamiento de agua y una parte importante de una estructura defensiva con arcos o puertas de acceso hacia la plaza, que sería el núcleo mercantil y administrativo de Aguilar en la baja edad media.

Un vistazo actual desde este promontorio nos hace identificar la caminería que rondaba el pueblo en la edad media, que conectaba con los pueblos más cercanos, derivando en alguna vía importante de origen romano y que enseguida conectaría con la vía a Santiago de Compostela, de hecho, las fuentes documentales hablan de una iglesia extramuros en la caída del promontorio en dirección contraria al pueblo actual.

Hablamos de San Lázaro y Santiago, el primer santo relacionado con hospitales para peregrinos o enfermos de cierto aislamiento (como el localizado en Mayorga) y el segundo, como ocurre con la parroquial del vecino pueblo de Ceinos de Campos, con los peregrinos que iban a Compostela quizá por la vía romana que se dirigía en dirección a Becilla de Valderaduey, que conserva restos de la misma. Las fuentes hablan de un hospital en Aguilar, quizá se tratara de este de San Lázaro.

Baja Edad Media. Los Enríquez

Durante el reinado de Pedro I, pertenecía a la Merindad del Infantado de Valladolid como solariego de don Nuño Díaz. Sin embargo, el desarrollo mayor del pueblo llegó cuando, en 1389, gracias a una cesión de Juan I pasa a ser propiedad de la familia Enríquez, estirpe que mantuvo el título de Almirantes de Castilla desde 1405 hasta su desposesión en 1703 con motivo de la Guerra de Sucesión.

Alfonso Enríquez, titular de la cesión, va a iniciar su escalada social en la corte desde Aguilar, antes de llevar la capital de su poder a Medina de Rioseco en 1421, manteniendo su jurisdicción hasta el siglo XVII. El matrimonio de este personaje con la conocida como “Rica Hembra” Juana de Mendoza en 1388, provocó que mantuvieran una posición muy predominante en la corte, con fondos suficientes como para acometer cualquier empresa en el territorio.

Durante este tiempo, la proliferación de parroquias con sus rentas y diezmos, el apoyo de la familia Enríquez y la acción del regimiento o alcaldía, hicieron que se desarrollara una actividad artesana importante en torno al arte, con talleres que trabajaban también para la comarca como entalladores, pintores y doradores, plateros, como la familia Magarzo o se localizara un importante trabajo de bordadores alrededor de la comunidad judía que vivía en Aguilar cerca del castillo.

 

PATRIMONIO ARTÍSTICO

A lo largo de la edad media se fueron fundando barrios nuevos, hasta 4, llamados “quartos”, en torno a una iglesia (San Esteban, Santa María, San Pedro y San Martín el del castillo). En el Becerro de la Presentaciones llegan a citarse 6 iglesias parroquiales: en el entorno del castillo San Martín, San Andrés y San Juan de Taraduey, priorato reminiscente de San Zoilo de Carrión de los Condes, San Esteban, San Pedro localizada donde hoy hay una plaza homónima y Santa María, actual parroquia.

A estas construcciones habría que sumar las ermitas de Nuestra Señora de las Fuentes y quizá la siempre dudosa situación de San Lázaro y Santiago que, después de ser durante un tiempo sede de la comunidad de San Francisco, trasladada desde Fuentes, terminó agregada a San Andrés.

Varias de estas iglesias tenían un origen antiguo y fueron transformando su aspecto y su estatus, lo que hizo que algunas pasaran a perder su posición de parroquias para pasar a ser ermitas o incluso ser demolidas y otras mantuvieran una predominancia que les aseguraba obras de restauración y mantenimiento hasta la actualidad.

Queda claro, entonces, que las más antiguas eran las que se situaban en el entorno del castillo y fueron las primeras en ser abandonadas a su suerte una vez la gran construcción de los Enríquez: San Andrés, adquirió el protagonismo suficiente.

Es evidente que mucho de su patrimonio mueble fue trasladado, vendido o por unas u otras razones está desaparecido. Parte de lo conservado hoy en sus monumentos tiene un variado origen, fruto precisamente de este trasiego de iglesias.

SAN ANDRÉS Y ROLLO DE JUSTICIA

Localizada en la parte más alta de Aguilar, junto a los restos del castillo, en lo que sería el “cuadro” de San Martín, se conserva el elemento más icónico de la población.

En la actualidad se la relaciona de manera casi indisoluble con el rollo de justicia que emboca la parte de conexión con la plaza mayor. Ello se debe a la tradicional imagen de ambos monumentos y que incluso tienen una declaración conjunta como bien de interés cultural, BIC.

ROLLO BIC: 20/05/2009

Elemento curioso, relativamente extendido en la comarca de Tierra de Campos, donde se conservan diferentes ejemplos en Bolaños de Campos, Mayorga y Villalón. Se trata de una obra levantada por la familia Enríquez, como símbolo de poder y señorío a finales del XV.

Sobre una plataforma pétrea circular se sitúa una estructura muy desarrollada de seis círculos más en reducción formando escalones. Encima se sitúa el rollo propiamente dicho sobre un pedestal octogonal, separado por un friso de bolas. Encima, el fuste cilíndrico se cierra con un cuerpo cuadrangular con bolas en los lados y canes lobulados en las esquinas. Se remata con un cuerpo cónico con bolas en sus cuatro frentes.

La presencia de alguna argolla en los canes nos indica que podía ser utilizado como lugar de exposición pública de reos a modo de escarmiento.

SAN MARTÍN

La mayoría se fueron diluyendo en la documentación histórica hasta su total desaparición. Se conoce con certeza que la de San Martín fue demolida en 1566 por orden del obispado de León, del que dependía entonces la población, por su ruinoso estado y el peligro que suponía.

SAN ESTEBAN

Una de esas iglesias citada en la documentación del siglo XIII, se localizaba en la parte más hacia el sur este de la población. Su mal estado de conservación, como ocurrió con muchos templos en el país que se vieron privados de las mínimas intervenciones a lo largo del dilatado período de crisis de los siglos XVII y XVIII, provocó su supresión como parroquia en 1768 y su demolición en 1790.

SAN PEDRO

Descrita como una iglesia de ladrillo con naves y coro alto a los pies y espadaña de piedra, se situaba en la plaza homónima actual. Se mantuvo en pie hasta las primeras décadas del siglo XX, fue trasladando sus objetos muebles a la parroquial de Santa María, una vez quedo ésta acondicionada y a mediados de siglo se demolió.

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