Colegiata de San Antolín

Los orígenes de Medina del Campo se deben buscar en el emplazamiento de la Mota, donde diferentes descubrimientos arqueológicos han permitido enmarcar una cultura material relacionada con algún emplazamiento de la Época del Hierro de cierta relevancia. Se trataría del clásico y conocido asentamiento tipo castro pero con estructuras habitadas de planta no solo circular sino cuadradas, trapezoidales y circulares levantadas a base de tapial y adobe y techumbre de ramas.

La cultura material hallada en relación a estos estratos deja evidencias de armas y artefactos de hierro, hueso, bronce y cerámicas propias de la época. En época romana este asentamiento se abandonó, trasladándose los restos, ya de cultura romana, a las cercanías de la población, pero sin una ocupación realmente continuada y destacada.

Hasta la época de la Repoblación no vuelven a aparecer evidencias, de nuevo en el cerro de la Mota, entre el Adajuela y el Zapardiel. Se trataría de un enclave estable de población cubierta por una muralla de cal y canto, de la que se conservan restos y que abriría el camino a la primera población realmente importante de la futura Medina.

Obra destacada

Capilla de las Angustias

Monumento

Iglesia

Estilo

Gótico renacentista
Bien de Interés Cultural

Propiedad

Arzobispado de Valladolid

Datación

Primera mitad siglo XVI

Los orígenes de Medina del Campo se deben buscar en el emplazamiento de la Mota, donde diferentes descubrimientos arqueológicos han permitido enmarcar una cultura material relacionada con algún emplazamiento de la Época del Hierro de cierta relevancia. Se trataría del clásico y conocido asentamiento tipo castro pero con estructuras habitadas de planta no solo circular sino cuadradas, trapezoidales y circulares levantadas a base de tapial y adobe y techumbre de ramas.

La cultura material hallada en relación a estos estratos deja evidencias de armas y artefactos de hierro, hueso, bronce y cerámicas propias de la época. En época romana este asentamiento se abandonó, trasladándose los restos, ya de cultura romana, a las cercanías de la población, pero sin una ocupación realmente continuada y destacada.

Hasta la época de la Repoblación no vuelven a aparecer evidencias, de nuevo en el cerro de la Mota, entre el Adajuela y el Zapardiel. Se trataría de un enclave estable de población cubierta por una muralla de cal y canto, de la que se conservan restos y que abriría el camino a la primera población realmente importante de la futura Medina.

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Es a partir de la constitución de este núcleo que las fuentes documentales comienzan a incluirlo, dado que además adquirió una importancia significativa con 11 parroquias en el último tercio del XII y 19 en el XIII, momento en el que la población superó los límites fluviales para ir acercándose hacia el llano. Esta acción fue favorecida por las condiciones socio políticas de estabilidad y la propia presión población de un enclave que adquiría unas dimensiones realmente importantes.

Entre los siglos XIII y XV continúa esta situación de constante expansión formando núcleos que integran los recintos amurallados y absorben los clásicos asentamientos monásticos establecidos en las afueras de las poblaciones hasta fijar la estructura y espacio ocupacional que tendrá Medina del Campo en el paso de los siglos XV y XVI, por otro lado, el de mayor esplendor de la villa que irá abandonando el cerro de la Mota de forma casi definitiva.

El apasionante período de transición entre la Edad Media y el mundo moderno, con todos los cambios que aportaron en la sociedad, la economía, la propiedad, las artes, etc. tuvo en el reino de Castilla un exponente de primer orden en la villa de Medina del Campo.

La presencia de grandes familias altamente relacionadas con la corona y los grandes magnates de la época, en un mundo al que los descubrimientos geográficos le habían engrandecido exponencialmente y habían multiplicado sus posibilidades de comercio y desarrollo financiero.

Con una población cercana a los 20.000 habitantes, este desarrollo económico y productivo la coloca en un lugar privilegiado en el reino en esos momentos. Al abrigo de los apoyos de familias como los Trastámara o los Alburquerque, se convierte en un lugar clave para la toma de decisiones claves para el reino, recibiendo todo tipo de concesiones para favorecer, en definitiva, su moderno urbanismo, estructurado a partir de su espectacular plaza mayor y sus normativas y reglamentaciones, consideradas como las más avanzadas de la época. Aquí los Reyes Católicos aparecían de forma habitual e incluso la propia reina Isabel, antes de morir en el palacio que se abría a la plaza de la villa, redactó el testamento que a la postre daría origen a nuestro país.

Esta situación se torna en desastre a finales de la misma centuria del XVI con la caída de la importancia de las ferias y el traslado de los órganos de poder, en definitiva, de decisión hacia zonas más meridionales. Este escenario supuso un abandono casi total de los cerca de 100 edificios monumentales de la villa, provocando la desaparición de más de un tercio, a lo que habría que sumar el dilatado letargo de la historia de la villa hasta el siglo XX, padeciendo el desastroso siglo XIX que trajo la guerra con las tropas francesas y las distintas desamortizaciones, lo que causó innumerables desastres patrimoniales.

El inicio del XX trajo el concepto equivocado de la modernidad para despertar del letargo, confundiendo avance con eliminación del pasado y de nuevo el patrimonio fue objeto central de la piqueta que terminó con gran cantidad de edificios y soportales que interrumpían alineamientos y estructuras viarias consideradas más modernas.

En la actualidad el patrimonio de la Villa, declarada como Conjunto Histórico Artístico mantiene 7 edificios declarados como Bien de Interés Cultural (BIC) y un Sitio Histórico, el Palacio Real Testamentario.

Iglesia de San Antolín.

La primera documentación que atestigua la existencia de esta iglesia procede del archivo catedralicio de Salamanca en el que se cita a la iglesia en 1177. Esta circunstancia se debe a que, durante un tiempo de la Plena Edad media, Medina del Campo dependía de la diócesis salmantina.

Llegó a tener el rango independiente de Colegiata gracias a la bula del Papa Sixto IV tras la promoción realizada por el rey Fernando el Católico. Este particular rango fue eliminado en 1855, tras haber perdido su independencia en 1595 al pasar a depender del recientemente creado obispado de Valladolid.

La construcción del edificio actual se inició en 1503 aunque no con pocos problemas en la obra, lo que provocó que a partir de 1521 se hiciera cargo de la misma el maestro Juan Gil de Hontañón. Su emplazamiento actual se levanta sobre el antiguo templo románico al que fue sustituyendo a medida que avanzaban las obras.

Su planta es de tres naves con amplio presbiterio en la capilla mayor que se presenta independiente del resto del edificio y se cierra con rejería. Entre los dos últimos tramos de la central se sitúa el coro. En la parte posterior se construyó la sacristía entre 1636 y 1640.

Capilla Mayor

Alberga el mejor objeto patrimonial, el retablo mayor, tras una rejería que no hace justicia al resto del conjunto. El encargo se llevó a cabo gracias a la donación realizada en 1539 por Doña Catalina de Sedeño.

La obra se dilató mucho en el tiempo a pesar de haberse iniciado pronto, en 1540, se da por terminada en 1594. Durante este tiempo se contabilizan múltiples artistas de diferentes talleres, que intervinieron en obras especializadas de ensamblaje, policromía y escultura. La obra escultórica muestra la maestría de artistas importantes en el silo XVI como Isidro de Villoldo, Pedro de Salamanca o Juan Picardo.

De enormes dimensiones, lo que lógicamente afectó a su dilatada obra, ocupa todo el espacio frontal de la cabecera. Su arquitectura tiene ciertas reminiscencias góticas, observadas en la gran cantidad de divisiones espaciales de su arquitectura, sin embargo, la escultura muestra, bien a las claras, un estilo puramente renacentista. A estas hay que sumar varias imágenes procedentes de otras parroquias medinenses desaparecidas.

Se asienta sobre un soto banco de piedra adornado con relieves, sobre el que apoya un banco y tres cuerpos organizados en cinco calles rematadas por un coronamiento. Unas pinturas murales en los laterales del muro terminan de conformar una obra muy completa.

Su iconografía mezcla escenas de la vida de Jesús, la más extendida, junto a otras del Antiguo Testamento y hagiografías de santos entre los que destacan el Martirio de San Antolín en el centro del tercer cuerpo, situado sobre una escultura de este mismo santo, patrono del edificio, situada en el cuerpo inferior. En el centro del retablo se sitúa la escultura de la santa titular de la obra, Nuestra Señora de las Candelas.

En el coronamiento se suceden esculturas de santos de diferente simbología con tondos y relieves.

Las pinturas murales de los laterales representan a Dios Padre y Cristo resucitado junto a ángeles músicos.

Lado de la epístola.

A lo largo de la nave de la Epístola se fueron añadiendo diferentes capillas profundas que financiaban las grandes familias de la población, así se encuentran las de Santiago Apóstol, San José y la del Bautismo o de la Virgen del Carmen.

Capilla de la Quiñones y Cristo de la Concepción.

Abierta al crucero sur de la iglesia se encuentra la Capilla de Quiñones. Se trata de un elegante espacio rectangular con altar, cubierto con una bóveda de cascarón de grandes dimensiones, a la que se abren lunetos. Se decora con una serie de juegos geométricos de yeserías con dorados y azules y un texto de dedicación en su base con letras doradas. Su obra se data entre los años 1640 y 1645.

Lado del evangelio.

En el lado del Evangelio se abre la capilla de la Virgen de Pópulo o de la Concepción del XVI, Un espacio circular con cabecera hemisférica. En el resto del muro se abren una serie de cinco capillas hornacinas cerradas con rejería. Las cuatro más cercanas a la cabecera se realizaron en el siglo XVI. La primera es la del Descendimiento, para continuar, Jesús atado a la columna, la del Cristo de la Paz y la de Santa Regina. La última, bajo la advocación de San Antonio de Padua, es del XVII.

Capilla de las Angustias.

En 1569 se cierra el contrato de la construcción de la magnífica capilla de las Angustias por encargo de la cofradía del mismo nombre. Sin embargo no es hasta mediados del XVII cuando se levanta su nave, cubierta con aristas elegantemente decoradas con yeserías. Tiene una sacristía adosada y termina en una llamativa cabecera trebolada realizada entre 1738 y 1741. Su planta centralizada queda enmarcada en un octógono con tres hornacinas que albergan retablos barrocos. El espacio está cubierto con una cúpula decorada con yeserías e imágenes de los evangelistas en las pechinas, formando uno de los espacios más bellamente decorados del barroco castellano.

Accesos.

El acceso al templo se hace por la parte norte, que se abre en el XVIII a la Plaza Mayor a través de un amplio atrio. La disposición, diagonal a los pies del templo, de la Capilla de las Angustias inutilizó los tres huecos originales de acceso al mismo. Esta entrada principal se enmarca por un elegante cuerpo adelantado de la segunda mitad del XVII con hueco adintelado flanqueado por tres cuerpos apoyados en columnas y un remate decreciente que dibuja formas circulares de curva y contra curva. Todo el espacio reparte de forma simétrica 5 hornacinas en las que se conservan tres esculturas.

En esta misma fachada se construyó la sala de Juntas de la Cofradía del Santísimo con su llamativa balconada corrida y la tribuna exterior de la capilla de la Virgen del Pópulo también conocida como Nuestra Señora de la Concepción.

Al lado contrario se abre el llamado patio de Nuestra Señora de San Julián con dos portadas renacentistas, aprovechando la principal restos de las arcadas de época medieval. La contigua es adintelada con un bello marco manierista.

En la parte alta se encuentra un curioso reloj cuyos cuartos los anuncia el choque de los testuces de dos carneros contra unas campanas que se encuentran encima de la esfera.

Colegiata de San Antolín, Medina del Campo, Retablo Mayor
Colegiata de San Antolín, Medina del Campo, Retablo Mayor
Colegiata de San Antolín, Medina del Campo, Capilla Quiñones
Colegiata de San Antolín, Medina del Campo, Coro
Colegiata de San Antolín, Medina del Campo, Virgen Montserrat
Colegiata de San Antolín, Medina del Campo, Reloj
Colegiata de San Antolín, Medina del Campo, Retablo San Gegorio
Colegiata de San Antolín, Medina del Campo, San Fernando
Colegiata de San Antolín, Medina del Campo, Capilla Angustias Cúpula

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