Iglesia de San Miguel

Importante enclave a lo largo de diferentes épocas históricas con inicios, según las evidencias arqueológicas en tiempos de la Edad del Hierro como consecuencia de un asentamiento durante las segundas invasiones celtas. . Sobre este estrato se localizan restos de época romana y altomedieval.

Su destacada aparición en los anales de la historia llega con el total asentamiento de una población importante cuando en el año 1294 el rey Fernando III El Santo la concede el privilegio de celebrar mercado regular todos los sábados del año. Esta distinción permitía a Villalón adquirir una importancia destacada en una zona intermedia entre otras poblaciones que crecían gracias al comercio comarcal como Medina de Rioseco y Grajal de Campos.

Como otros muchos enclaves cercanos, la Baja Edad Media supuso un continuo vaivén histórico en función de las decisiones reales de cada momento, en ocasiones con buenos tiempos y otras no tanto bajo los reinados de Fernando IV, Alfonso XI o Pedro I.

Juan II supuso un definitivo espaldarazo cuando se la cedió al Conde Luna, más pendiente de sus posesiones en torno a la ciudad de León, lo que provocó que se la vendiera al gran señor de la zona en aquellos momentos, Don Rodrigo Alonso de Pimentel a la sazón Conde de Benavente, que la incluyó en su ya amplio señorío.

Obra destacada

Sepulcro de Don Diego González, Juan de Juni 1536

Monumento

Iglesia

Estilo

Gótico mudéjar
Bien de Interés Cultural

Propiedad

Arzobispado de Valladolid

Datación

Siglo XIII – XVIII

Importante enclave a lo largo de diferentes épocas históricas con inicios, según las evidencias arqueológicas en tiempos de la Edad del Hierro como consecuencia de un asentamiento durante las segundas invasiones celtas. . Sobre este estrato se localizan restos de época romana y altomedieval.

Edad Media.

Su destacada aparición en los anales de la historia llega con el total asentamiento de una población importante cuando en el año 1294 el rey Fernando III El Santo la concede el privilegio de celebrar mercado regular todos los sábados del año. Esta distinción permitía a Villalón adquirir una importancia destacada en una zona intermedia entre otras poblaciones que crecían gracias al comercio comarcal como Medina de Rioseco y Grajal de Campos.

Como otros muchos enclaves cercanos, la Baja Edad Media supuso un continuo vaivén histórico en función de las decisiones reales de cada momento, en ocasiones con buenos tiempos y otras no tanto bajo los reinados de Fernando IV, Alfonso XI o Pedro I.

Ciudad Comercial.

Juan II supuso un definitivo espaldarazo cuando se la cedió al Conde Luna, más pendiente de sus posesiones en torno a la ciudad de León, lo que provocó que se la vendiera al gran señor de la zona en aquellos momentos, Don Rodrigo Alonso de Pimentel a la sazón Conde de Benavente, que la incluyó en su ya amplio señorío.

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El mismo Juan II, en 1436, como agradecimiento a diferentes servicios recibidos por el pueblo de Villalón la concedió la facultad de organizar la feria anual que se celebraba hasta entonces en Medina de Rioseco. Era el gran evento comercial del reino en esos momentos, en el que se reunían no solo los grandes comerciantes, sino todos los personajes importantes que tenían algo que decidir en la corte.

La influencia del Conde de Benavente del momento, provocó que los Reyes Católicos concedieran a la villa una segunda feria anual en 1486. El interés de estos reyes hizo que la gran feria de Villalón se pusiera en peligro en beneficio de la villa de Medina del Campo, sin embargo la acción de nuevo del Conde de Benavente, propietario de la villa terreacampina logró que los mercaderes más influyentes se mantuvieran con sus negocios y el pago de los impuestos a sus beneficios en Villalón, asimismo logró que los efímeros reyes Juana y Felipe I confirmaran la feria en 1506.

En las primeras décadas del XVI se llevaron a cabo diferentes obras públicas importantes, interviniendo en la urbanización de las calles y arreglos de caminos, sobre todo teniendo en cuenta que era paso obligado para gentes de la comarca y de distintos lugares del reino, se acondicionaron hospitales, conventos, iglesias y aljibes.

La obra más llamativa de esta época fue el rollo de justicia que preside, junto a la magnífica iglesia parroquial de San Miguel la plaza Mayor. Una obra de estilo gótico con influencias ya renacientes, que destaca como uno de los mejores ejemplares del país gracias a su profusión decorativa a base de nichos, pináculos, medallones y doseles.

En el pueblo se conservan además las iglesias de San juan y San Pedro, así como un aljibe, varios palacetes y muchas casas señoriales que muestran escudos y elementos decorativos de gran elegancia. Conserva, también, un trazado urbano muy interesante, con muchos soportales de distintas épocas y estilos, quizá uno de los más amplios de España, lo que evoca su continuo sentido comercial a lo largo de su historia.

Iglesia Parroquial de San Miguel

Su origen está en un diseño gótico mudéjar desarrollado entre los siglos XII y XIV. Diferentes autores la ven relacionada con obras de gran envergadura del sur de España, lo que le confiere unas dimensiones realmente importantes, junto a un estilo elegante y profusamente decorado, lo que la coloca como una de las iglesias más destacadas en la zona.

En la planta inicial el templo presentaba 3 naves, a las que se unió una cuarta en el siglo XVI levantada en el lado sur. En origen se cubría por un artesonado realmente magnífico en su diseño y programa decorativo, en la actualidad se encuentra oculto por las bóvedas de lunetos de la nave central y las de crucería que cubren las laterales y brazos del crucero. Estas fueron realizadas por el maestro Manuel Fernández Cabezas, vecino de la cercana Villavicencio de los Caballeros. Se decoran al exterior con llamativas yeserías barrocas en tonos grises.

La ampliación de la cuarta nave hace que en el lado de la epístola puedan observarse soluciones arquitectónicas curiosas como las sucesiones de ventanales triples rodeados por una decoración mudéjar que juega con la disposición del ladrillo para animar el muro en líneas que dibujas diagonales, dientes de sierra y estrellas que permitirían la entrada de luz al recinto antes de la ampliación.

Los apoyos son gruesos pilares ochavados que soportan arcos doblados de ladrillo, algunos de ellos herradura y el resto de medios punto.

En la gran reforma del XVIII que incluía la construcción de las bóvedas, se incluía una reforma de la cabecera que levantaba una cúpula de forma oval en el crucero y trasformaba el ábside de la capilla mayor en un gran semicírculo de estilo neoclásico. En este momento se añadió el elegante pórtico dórico que se abre en el lado del Evangelio hacia la plaza, cerrado por una austera rejería.

De época gótica se conservan partes levantadas en piedra como el magnífico coro elegantemente labrado en el que se conserva un magnífico órgano del XVIII y el sotocoro, que deja al descubierto un artesonado ricamente pintado con motivos vegetales originales. De piedra son también los tres cuerpos bajos de enorme torre situada a los pies del templo.

Los accesos al templo se localizan en los pies, el actual, con acceso desde el pórtico, es de ladrillo bajo un arco de herradura doblado con alfiz, como tienen los arcos de soporte del interior de las naves. Se conserva otra portada en el lado de la Epístola. Traza un arco de medio punto enmarcada por una moldura rectangular que cobija motivos labrados como escamas y bolas, típicos de finales XV y principios del XVI.

Otro de los elementos que destacan son los restos pictóricos con diferentes escenas del Nuevo Testamento que se observan en distintas zonas de los paramentos interiores y que se encuentran adosadas al enlucido que se daba a las construcciones de esta época y en algunas zonas no se han perdido del todo.

El templo recoge muchos objetos muebles, restos de su dilata historia y de edificios cercanos que se han ido perdiendo y que llenan sus múltiples capillas, que a su vez muestran la riqueza de sus rejerías y obras pictóricas y escultóricas, entre las que destacaríamos el sepulcro de Don Diego González del Barco realizado en torno a 1536 por Juan de Juni.

Villalón de Campos Iglesia de San Miguel Nave Central y Cabecera
Villalón de Campos Iglesia de San Miguel Cabecera
Villalón de Campos Iglesia de San Miguel Sotocoro
Villalón de Campos Iglesia de San Miguel Coro
Villalón de Campos Iglesia de San Miguel Capilla
Villalón de Campos Iglesia de San Miguel Rollo
Villalón de Campos Iglesia de San Miguel Cantoral
Villalón de Campos Iglesia de San Miguel Caja

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