Medina de Rioseco

Enclave atrayente para su poblamiento a lo largo del tiempo, Medina de Rioseco muestra una dilata historia en el valle que dibuja el río Sequillo al pie de la amplia extensión boscosa de los Montes Torozos.

Su posición estratégica ha atraído a grupos desde muy antiguo. Conocemos estos testimonios gracias a los hallazgos arqueológicos que sitúan los vestigios más antiguos en la época neolítica, de la que se testimonian varios asentamientos junto al río, que en su momento supondría una vía natural en una densa zona boscosa.

La secuencia histórica lleva el pasado riosecano hasta la época romana en los albores de nuestra era, momento en el que muy presumiblemente, se localizara un establecimiento de población de cierta importancia.

Tras un largo vacío, una vez que la administración romana se vino abajo, Rioseco surge con fuerza en la historia del reino de Castilla, tal y como recogen ya las distintas fuentes escritas. Privilegios dados por reyes fundamentales en la nueva organización territorial dela Cuenca Norte del río Duero a lo largo de la Edad Media como Fernando II, criado en el cercano monasterio de Valdescopezo, hoy desaparecido, Alfonso X o Sancho IV, van a determinar la importancia estratégica e histórica de la población.

Su posición pasó a ser fundamental, con presencia destacada en las cortes y en muchas de las decisiones básicas para el devenir del resino en el paso entre el mundo medieval y el moderno. En su escudo, incluso, se recoge una de las muchas intervenciones de los riosecanos en la historia, cuando en apoyo del rey Juan II se defendieron luchando con gran arrojo contra las tropas del Duque de Lancaster, Juan de Gante y sus aspiraciones al trono de Castilla.

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De estos momentos sabemos que tenía una gran fortaleza y recia muralla, que vigilaba una de las poblaciones más favorecidas por los reyes y prohombres del reino. Es aquí donde va a quedar ligada, en 1421 bajo el reinado del propio Juan II, al Almirante de Castilla: don Alfonso Enríquez y su descendencia en pago por sus servicios a la corona.

Pero su mayor período de esplendor llegará con los Reyes Católicos que conceden, a la entonces todavía villa, los privilegios de 2 ferias anuales “dos meses de feria comercial” y un mercado semanal. La importancia de la villa quedaba entonces impresa cuando se decía que era ·… el más rico lugar donde dicen que hay más de mil hombres a cuento de hacienda”.

Es el momento en el que llegan los artistas más importantes del reino como Antonio de Arfe el orfebre, Cristóbal Andino dedicado a la rejería o los escultores Juan de Juni y Esteban Jordán. El propio Carlos V, el emperador, la convierte en plaza principal del nuevo ducado de Rioseco por su apoyo en la Guerra de las Comunidades.

Felipe IV la concedió el título de ciudad en el momento en el que se inicia un período de decadencia, arrastrado por el panorama general de crisis del país en el siglo XVII, culminando con las terribles consecuencias de la derrota del ejército español a manos del napoleónico en el Pago del Moclín en las afueras de la población el 14 de julio de 1808.

 

PATRIMONIO

El rico patrimonio de la ciudad de Medina de Rioseco se completa con un enorme catálogo monumentos:

Iglesia de Santiago de los Caballeros: Construida sobre otra anterior desde mediados del XVI, en sus trazas y construcción intervinieron grandes nombres de la historia de la arquitectura española como Rodrigo Gil de Hontañón o Hernando de Nates. Sus dimensiones catedralicias y sus elegantes formas la convierten en uno de los mejores templos por el que pasa el camino de Santiago.

Iglesia de San Cruz: Magnífico ejemplo de arquitectura romanista levantada sobre otra gótica a partir de 1549 con las trazas de Rodrigo Gil de Hontañón. Su obra se dilató varios siglos y diferentes dificultades provocaron un estado de ruina en parte de la construcción que tuvo que ser restaurada en las últimas décadas del siglo XX. En la actualidad alberga el Museo de Semana Santa.

Convento de San Francisco: Iglesia y restos del recinto claustral del complejo fundado bajo el mecenazgo de Don Fadrique Enríquez, IV Almirante de Castilla. En la actualidad es un Museo interactivo.

Iglesia del Convento de San Pedro Mártir: Construcción llevada a cabo a principios del XVII en un austero y elegante estilo romanista.

Convento de Santa Clara: Conjunto conventual iniciado en 1529 por Gaspar de Solórzano, de nuevo bajo el encargo y protección de la familia Enríquez. Su iglesia se inició en las primeras décadas del XVII.

Convento de San José: Fundación carmelita que contó con el apoyo de uno de los miembros más conocidos de la familia Enríquez, Doña Vitoria Colonna, quién proveyó a la orden de los recursos para iniciar las obras de construcción del convento en las primeras décadas del XVII.

Capilla de los Grandes Pasos: Se encuentra en el Corro de Santa María de Mediavilla. Este recinto guarda y expone los pasos de la Crucifixión y el Descendimiento de la cofradía penitencial de la Soledad de nuestra Señora y la Quinta Angustia.

Semana Santa: Patrimonio inmaterial de excepcional relevancia, la antigüedad de sus procesiones, la calidad de sus pasos procesionales y el entorno en el que tienen lugar las mismas, han conseguido que en 2009 fuese declarada como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Camino de Santiago: Por Medina de Rioseco pasa el camino de Santiago en el ramal que une Madrid con Sahagún de Campos. Entra desde Valverde del Campo y continúa hacia la población de Berrueces, aunque muchos peregrinos prefieren encaminarse por la orilla del canal hasta Tamariz de Campos.

Ermita de Castilviejo: En las afueras de la población, se encuentra uno de los templos con más devoción de la comarca terracampina. En ella se guarda la imagen de la patrona de la ciudad.

Recinto amurallado: A lo largo del trazado urbano del casco histórico de la ciudad se identifican diferentes lienzos de la muralla. Los elementos conservados más destacados son las puertas de Zamora con la capilla de Nuestra Señora de las Nieves y la puerta de Ajujar, hoy Centro de Interpretación Municipal. Se conserva también un arco, el de San Sebastián que alberga la Capilla del Cristo de las Puertas.

Arqueología Industrial: Conserva la ciudad diferentes recintos en relación al pasado industrial y comercial como son la Dársena del Canal de Castilla, obra de ingeniería excepcional relacionada profundamente con la historia riosecana y dos fábricas de harinas, “La Pura” y la de “San Antonio”, esta acondicionada como espacio museístico.

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