Tiedra

Cuando se habla de Tiedra llegan ecos de pervivencia y antigüedad. El emplazamiento estratégico en el que se ubica, provocó asentamientos ancestrales que han permitido registrar testimonios de época celtibérica y sobre estos romanos.

 

Génesis

El yacimiento del cerro de la ermita, declarado Bien de Interés Cultural, se encuentra frente al emplazamiento actual de la población y conserva en su subsuelo restos de un antiguo castro de origen celtibérico y las evidencias de un importante poblamiento romano con los restos de una vía que diversas fuentes y estudios identifican con la ciudad de Amallóbriga. Parte de sus escondidos secretos se encuentran repartidos en diferentes museos arqueológicos como las estatuillas, cerámicas y monedas depositadas en el MAN o una magnífica pila de mármol expuesta en el Museo de Valladolid.

Es evidente que la fundación de estos poblamientos obedecía a las excepcionales condiciones estratégicas que presenta la orografía del terreno, situados en el extremo de una paramera del extremo de los montes Torozos que se abre en caída hacia la Cuenca Norte del río Duero y que actualmente viene marcada por la población de Toro. Desde la alta Edad Media, esta población ha supuesto un lugar elegido como cabeza de reconquista y enfrentamiento por la defensa de su puente, enclave fundamental para salvar la frontera natural que suponía el caudal del río.

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Edad Media

Todas estas condiciones han hecho que Tiedra fuera un lugar clave en diferentes momentos de la historia, conformando gran parte de su trazado y patrimonio. La línea de frontera entre los reinos de León y Castilla, enfrentados de forma intermitente, explica la construcción de su castillo, con origen en el siglo XIII, en línea con otros cercanos como los de Urueña, Mota del Marqués, Villavellid y Villalonso.

Si bien la continuidad desde la época romana se da por supuesta, no es hasta el siglo XI que se tiene la primera cita de la población, gracias al documento que propone la permuta malograda de varias poblaciones, entre las que se encontraba Tiedra, por la ciudad de Zamora entre Sancho II y su hermana la infanta doña Urraca.

Las vicisitudes históricas de la baja edad media convirtieron a la población en auténtica moneda de cambio entre diferentes nobles y reyes. Alfonso IX incluyó a la población en el lote de posesiones que cedió a su mujer, doña Berenguela como compensación de la dolorosa separación al ser declarado nulo su matrimonio por parte del Papa Inocencio III.

En 1285 llegó a manos del influyente linaje de los Téllez de Meneses por una cesión de Sancho IV el Bravo. Por diferentes derechos de heredad llegó a ser señorío de una de las grandes familias que dominaron la comarca de Tierra de Campos: los Alburquerque hasta que el rey Juan II, tras la batalla de Olmedo se la cedió en 1445 a uno de sus favoritos, Don Pedro Girón de Acuña Pacheco, futuro Maestre de la Orden de Calatrava.

El crecimiento y evolución de esta familia, que fundaron el ducado de Osuna, ligó Tiedra con uno de los más destacados miembros de esta familia: Pedro Téllez de Girón y Osuna en el siglo XVI. Esta saga familiar dominó la población hasta el siglo XIX.

 

Patrimonio Histórico

Las fuentes históricas dejan constancia de que Tiedra tuvo 4 iglesias. Mientras que la de San Miguel, de origen románico, es propiedad privada y sirve como almacén, la de San Pedro es una digna ruina gótica consolidada en la entrada baja de la población y la de El Salvador, construida entre los siglos XVI y XVII, mantiene abierto el culto litúrgico en el pueblo. Se tiene constancia de la existencia de otra más, la Santa María del Castillo, hoy desaparecida.

A unos cientos de metros, sobre el promontorio llamado cerro de la ermita, antes citado, se halla la ermita de Nuestra Señora de Tiedra vieja, incorporada a una antigua hospedería. En dicho templo se venera la imagen patrona, con gran devoción entre los habitantes de los municipios del entorno.

Otro de los atractivos de la población es su Plaza Mayor reformada entre los siglos XVI y XVIII con la construcción de zonas porticadas a base de soportes diversos de pilares y columnas.

Por último, recientemente se recuperó el Pósito Municipal que sirve de espacio cultural multiusos.

 

Bibliografía

ORTEGA y RUBIO, J.: Los pueblos…, op. clt., p. 7·12.

AGAPITO y REVILLA, J.: Lo prehistórico…, op. cit., p. 118.

WATTENBERG, F.: La región…, op, cit., p 105. G. DE MADRID, M.a S. y

WATTENBERG, F.: Guía del Museo Arqueológico de Valladolid, 1960, p. 8 Y 9.

PALOL, P. de: Carta…, op, cit., p. 159 Y 160.

PALOL, P. de: Arqueología cristiana de la España romana, 1967.

WATTENBERG, F.: La región…, op, cit., p. 105·106.

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