Tudela del Duero

El entorno de Tudela de Duero deja ver un pasado histórico muy dilatado en yacimientos arqueológicos que certifican su posición estratégica. Definida por la línea del río Duero en un contexto natural casi perfecto, ha sido un emplazamiento absolutamente idóneo para el asentamiento de población desde la prehistoria.

La curva que perfila el curso del río, al pie de una elevación no muy acusada, facilitaba la defensa y vigilancia de un territorio que, gracias a la cercanía del agua y los beneficios de una tierra fértil, ha atraído a grupos de población de prácticamente todas las épocas históricas.

Los recientes estudios arqueológicos han permitido identificar emplazamientos como la “Manbla” con restos de un asentamiento neolítico y en estratos superiores otro prerromano que debió ser romanizado. Es en esta localización donde se debería identificar la fortaleza alto medieval que, según las crónicas, arrasó Abderramán III el 8 de agosto de 939, en su retirada hacia el curso alto del Duero, tras la derrota de sus tropas en la “Batalla de Simancas”.

Restos importantes aparecen en otros pagos como el de Fuente de la Vega, donde se localizan los restos de una importante “mansio” romana (precedente de las futuras posadas o ventas) al pie de una vía romana que debió pasar por la zona.

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Edad Media

En el pago de Santa Cecilia se localizan los restos de una iglesia alto medieval, centro de un antiguo poblado, quizá, origen de la actual Tudela.

Se localizan otros núcleos de asentamiento prehistórico en la finca Tolvilla, antigua Tolviella medieval, neolíticos, prerromanos y romanos en el antiguo emplazamiento del monasterio de Nuestra Señora de Duero y en el pago Santinos, otro pequeño núcleo prerromano romanizado.

En definitiva, Tudela de Duero muestra un pasado remoto que aprovechó las condiciones geográficas, y que, tras diferentes establecimientos prerromanos de carácter disperso, fue romanizado para explotar el entorno estratégico.

Durante la alta edad media tuvo una clásica presencia de población que buscaba avanzar en la frontera que marcaba el río, “Extremo Douris” con pequeños centros en torno a iglesias de reducidas dimensiones como Santa Cecilia y Santinos, quizá San Tinello (nombre de origen godo) junto a fundaciones de como la de Santa María de Duero realizada por Ramiro II de León como Santa María de las Mambulas, que se terminó convirtiendo en priorato del monasterio de Silos.

Una vez que avanzó la línea de frontera con Al Andalus, Tudela iría creciendo como poblado medieval al abrigo de concesiones de la corona y algunos nobles, lo que le llevó incluso a la construcción de un puente y unas murallas en época de Alfonso X, que entrega la villa a la jurisdicción de Valladolid.

La influencia y dependencia entonces del desarrollo de Valladolid, provocó un auge como centro de residencia de grandes familias e hidalgos del reino, lo que explica la prosperidad de Tudela, que llega a contar con una importante población que explotaba convenientemente las posibilidades de su entorno medioambiental y que veía como se multiplicaban sus cofradías, que mandaban construir sus templos de referencia. Hay constancia de gran cantidad de ermitas, de las que solo dos se conservan.

Todo lo bueno que aportaba la cercanía del Duero se transformaba en desgracia cuando su caudal se desbordaba, pero no fueron las únicas desgracias que se recogen en las fuentes históricas, los siglos XVII y XVIII trajeron importantes epidemias a la población.

El paso de los franceses en la Guerra de Independencia no fue sencillo, en el definitivo enfrentamiento con ellos, en el que si seguimos a algunas fuentes llegó a estar presente el propio general Wellington, se perdió el puente medieval, siendo sustituido posteriormente por el actual.

 

PATRIMONIO HISTÓRICO

Conjunto urbano

La presencia de familias de cierta influencia, las numerosas cofradías y el ascenso social de ciertos tudelanos, han dejado un rico patrimonio en forma de casas nobiliarias, timbradas con escudos de gran porte, en un desarrollo urbano bien conservado en algunas zonas de la población, dado que la cercana presencia del río ha marcado su expansión urbana.

Se conservan restos de las murallas de piedra y el arranque de uno de los arcos que permitía el acceso al puente. Parte del patrimonio perdido, se puede ver descontextualizado en algunas fachadas de casas que muestran antiguas portadas, como la medieval iglesia de San Miguel o las que fueron sede de cofradías como la de la Veracruz.

Entre los ejemplos más significativos destacaríamos la antigua casa de la cofradía de la Vera Cruz fechada en 1600, con una bella portada de estética clásica o la casa de unos de los más insignes tudelanos en la historia: Alonso Velázquez. Este fue canónigo de la Colegiata de Santa María de Valladolid, confesor de Teresa de Jesús, consejero de Felipe II y Obispo de Osma.

Todavía se encuentran en pie la ermita del Cristo o de la Vera Cruz y la del Humilladero o la Quinta Angustia.

En las cercanías

La finca de Toviella conserva la antigua iglesia de María Magdalena, transformada hoy en vivienda y que presenta una interesante bóveda del XVI en su cabecera.

Con este mismo fin se aprovecharon los restos del priorato de Santa María de Duero y su arruinada iglesia del siglo XVIII en el emplazamiento original del monasterio de Nuestra Señora de Duero, destruido en la retirada de Abderramán III y convertido en priorato del monasterio de Silos por concesión de Sancho II en el siglo XII.

 

Ermita del humilladero o de la Quinta Angustia

Edificio de piedra con muy buena labra de sillería, realizado por Juan de Nates en 1591. Su función era dar cobijo a las imágenes y celebraciones de la cofradía de la Quinta Angustia.

 

Ermita del Santo Cristo (antigua Veracruz)

Situada en el centro de Tudela, se trata de un pequeño recinto levantado en el tercer cuarto del siglo XVI bajo patrocinio de la cofradía que le da nombre.

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