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SAN PEDRO

Curioso edificio al que se accede por un pasillo que recorre la parte baja de la torre. Su disposición interior no se adivina bien desde el exterior, lo que sorprende aún más al visitante. Una de las mejores imágenes es la de la cúpula que se encuentra en el crucero del templo.

Capilla Bautismal

Se abre Bajo el coro y en el lado del Evangelio, en la que se conserva una pila muy similar a la de Santa María y que se fecha también en el siglo XVI. Su decoración muestra dos ángeles que soportan la heráldica de San Pedro con la tiara y las llaves. No es la única pila del edificio, ya que al pie del acceso encontramos otra con decoración geométrica y el escudo de la cofradía San Pedro del siglo XVII.

En el lado de la Epístola se encuentra un Calvario colocado en una carroza preparado para una función procesional. Es una obra de mérito del segundo tercio del siglo XVI.

Nave del Evangelio

Procedente de la iglesia de San Pelayo se encuentra un bello retablo del XVI con fondo pintado con una vista de Jerusalén tras un crucificado del mismo momento. En el banco se encuentran los relieves de San Pedro y San Pablo y una escena de gran calidad de Cristo camino del Calvario.

A continuación otro llamativo altar del XVIII, marcado por las formas curvas típicas barrocas, que repite la vista pintada anterior, aunque en este caso añade las imágenes del Virgen y San Juan. En su momento esta fue la ubicación del Cristo de la Gracia, trasladado a la parroquia de Santa María.

En el colateral de la nave, otro de los 4 retablos que se trasladaron a este templo desde San Pelayo cuando este se vio afectado por la ruina. Se trata del retablo de san Bartolomé, cuya imagen preside el mismo. Es una obra de mediados del XVI, lo que se observa en sus elegantes y equilibradas formas. Se le relaciona con una de las obras que la documentación fija en 1560 a cargo del entallador Juan de Buega para este templo. Muestra diferentes alto y bajo relieves, con San Pedro, San Pablo, Santa Lucía, María Magdalena, Virgen con el Niño, la escena de la Degollación del titular del relieve y coronando el Padre Eterno. De todo el conjunto destaca la imagen de San Bartolomé, de bella factura y con una policromía digna de atención.

Altar

Retablo rococó, fechado en 1775, con la serie hagiográfica de San Pedro, titular del templo. Se observan esculturas de San Pablo, San Pedro ex Cátedra y San Andrés. En el cascaron, escenas de la vida de San Pedro como el episodio con Malco, el romano al que cortó una oreja, las lágrimas del apóstol y su crucifixión, llevada a cabo en Roma en posición invertida por no ser digno de morir como su maestro. El dorado y policromía de toda la obra se llevó a cabo en 1776.

Nave de la Epístola

En el colateral se encuentra un buen retablo de San Juan Bautista del siglo XVII en el que intervino Tomás de Prado. Muestra bustos de santas mártires y en el centro el Bautista flanqueado por las imágenes de los padres de la Virgen: San Joaquín y Santa Ana, atribuidas estas a Francisco de los Ríos, así como el relieve que cierra la obra con la escena de la Degollación de San Juan. Este retablo procede de la iglesia de San Pelayo

A continuación se sitúa un retablo rococó sin dorar con una imagen magnífica de San Pedro atribuida a Alejo de Vahía, fechada en torno a 1500. En el otro lateral una escultura de San Francisco Javier del XVIII y en el centro una pequeña imagen de la Virgen entronizada y ricamente ataviada, muy venerada en la población cuando se encontraba en la iglesia de San Pelayo.

Procedente de San Pelayo, el último de los retablos. Obra del último tercio del XVI. El banco está ricamente decorado con relieves de dos apóstoles y una Anunciación junto a las pinturas de la Epifanía y la huida a Egipto. Preside el conjunto una Inmaculada flanqueada por dos altorrelieves de Santa Catalina de Alejandría y San Francisco. En el siguiente piso los relieves de dos santos obispos y San Mateo. En el ático Dios Padre.

Sacristía

Bajo una magnífica cúpula decorada del XVIII ricamente decorada, se encuentra una cajonería fechada en 1588, obra de Paulo de Salamanca, con un relieve de la imposición de la casulla a San Ildefonso. Sobre ella un pequeño crucificado del XVII de bella factura.

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