Iglesia de Santa María Audioguía

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SANTA MARÍA

El rico patrimonio mueble que muestra el templo en el interior se inicia con la pila bautismal del siglo XVI decorada con ángeles y un escudo nobiliario presidiendo la gran copa hemisférica.

A lo largo de las naves laterales se encuentran varias esculturas devocionales, algunas procedentes de la iglesia de San Pelayo, como San Antonio, acompañado del cerdo propio de su hagiografía y que explica el que su orden al dedicarse al tratamiento de enfermos con dolencias contagiosas, lo que les obligaba a situarse en las afueras de las poblaciones. Tenían la curiosa tradición de dejar suelto un cerdo en las mismas para que los vecinos, de buena voluntad, le cebaran para poder llevarlo al mercado y aprovechar sus beneficios para el mantenimiento del recinto hospitalario y la formación médica de sus monjes.

Identificamos otras esculturas como la Virgen Inmaculada, San Roque, San José o San Isidro labrador, patrono protector de los agricultores y la conocida como Virgen Milagrosa en un pequeño retablo barroco de finales del siglo XVII, procedente del antiguo Priorato. En el crucero sobre sendos pedestales las imágenes del XVIII de Santa Rita y San Francisco. Se sitúan ante un curioso púlpito decorado con los mismos motivos de yeserías de las cubiertas.

Se conservan en muy buen estado unas elegantes yeserías que adornan las cubiertas del crucero y el presbiterio, obra del XVIII y la cubierta del altar con una llamativa bóveda estrellada de estética gótica.

Crucero

Nave Del Evangelio

En la capilla del crucero del lado del Evangelio, el Retablo de la Inmaculada del XVIII, flanqueada por dos ángeles y con remate superior del arcángel San Miguel matando al demonio, como corresponde a su clásica iconografía.

En el fondo colateral de esta misma nave un nuevo retablo dedicado a la Inmaculada en el que se lee una inscripción que hace referencia al pago del dorado de la obra por parte de Manuel Franco y su mujer en 1767. En el banco observamos un relieve con los desposorios de la Virgen María. En el centro una Virgen Inmaculada presidiendo la obra bajo un San José y flanqueada por un San Antonio de Padua de muy bella factura y policromía, todas son obras del siglo XVIII. La otra escultura que acompaña a la figura central es una imagen de San Martín, interesante obra del último tercio del siglo XVI.

 

Cabecera

Cerrando el altar, se sitúa el retablo mayor, dedicado a la Asunción de la Virgen y cuya finalización se fecha en una inscripción en 1612. Su obra escultórica fue obra de un maestro seguidor de la estética de Esteban Jordán y se atribuye a Bautista Vázquez, maestro que trabajó en diferentes obras de la zona. Esta intervención se dataría a finales del siglo XVI. En cuanto a la policromía y siguiendo la documentación conservada y la inscripción citada, fue obra de Tomás de Prado y Antonio Lozano entre 1610 y 1612.

El conjunto, de bella factura, muestra escenas de la vida de la Virgen y de Jesús con diferentes esculturas de doctores de la iglesia, los evangelistas junto a San Pablo y San Pedro. En el remate se sitúa el Calvario, que estuvo acompañado de los ladrones que ahora se exponen en la capilla del crucero que se abre en el lateral del Evangelio.

En el lateral norte se abre un arcosolio del siglo XVI en el que se sitúa una Inmaculada con niño, obra que se atribuye a Alejo de Vahía en torno a 1500. En el otro lado se expone un crucificado conocido como el Cristo de la Gracia, obra del segundo cuarto del XVI. Ambas imágenes proceden de la iglesia de San Pedro.

Nave de la Epístola

En el lado de la Epístola, en el colateral se encuentra un retablo del siglo XVIII con una inscripción que repite en el lado contrario haciendo referencia a la donación de la familia de Manuel Franco. Muestra a la Virgen del Rosario flanqueada por esculturas de San Francisco de Paula y San Francisco Javier.

Junto a este retablo se sitúa la imagen del Corazón de María.

Dentro de la capilla lateral, tras una imagen de la Virgen dolorosa del XVII y un Crucificado del mismo siglo de grandes dimensiones, un retablo rococó con las imágenes de San Gabriel, San Miguel y en la parte alta una escultura de pequeño tamaño de San José que es copia del modelo de Gregorio Fernández que se puede ver por ejemplo en San Lorenzo de Valladolid o en Santa María de Mediavilla de Medina de Rioseco. Al pie un cristo yacente del siglo XVII depositado en una urna de cristal.

Sacristía

En su interior se conserva un lienzo de la Anunciación del primer tercio del XVII, una cajonería también del XVII, así como diferentes muebles procedentes del coro y la sacristía de la iglesia de San Pelayo.

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